La plastilina es un
elemento que le gusta especialmente a los niños y niñas y que, además; por ser
un material inestructurado brinda la posibilidad de abrir un mundo de
creaciones y nuevas experiencias.
Recordemos que los materiales inestructurados son aquellos que le brindan
posibilidades ilimitadas en cuanto a su imaginación porque son materiales que
no tienen ningún fin en concreto.
Al jugar con plastilina se encuentran ante una nueva textura y consistencia de la cual no tenían conocimiento previamente. Es una actividad que puede realizarlo solito/a pero que también favorece el contacto con otros, ya sea pares o papás. Es importante que los papás estén presentes para evitar cualquier accidente doméstico.
Se recomienda su uso a
partir de los dos años de edad.
BENEFICIOS DEL JUEGO CON
“PLASTILINA”:
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Favorece la presión fina y la habilidad manual.
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Propicia la coordinación ojo-mano.
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Estimula la imaginación y creatividad.
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Beneficia al aprendizaje de los colores.
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Favorece la relajación del niño.
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Propicia el desarrollo del lenguaje.
El niño y la niña deben
tener el espacio suficiente para poder jugar. Puede ser en una mesita o sobre
el piso con un mantel de plástico para que la plastilina no se eche a perder.
De esta manera pueden desplazarse sin interrupciones.
Si bien es un elemento
que debe comprarse; hay numerosas recetas que nos permiten realizarlos nosotros
mismos y, al prepararlo, el niño o la niña vivencia la secuencia de cómo se
crea esta masa.
Además, la consistencia
es mucho más blanda que la comprada lo que favorece su manipulación.
Receta para hacer plastilina casera:
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2 tazas de harina.
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2 tazas de agua.
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1 taza de sal.
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2 cucharadas de aceite vegetal.
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Colorante alimentario o temperas.
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