Desde que nacen, los
niños y las niñas son naturalmente curiosos, ya sea mostrando curiosidad por sí
mismos, por los que los rodean y por los entornos.
Cuando ya son capaces de
desplazarse por sí mismos, los entornos se amplían y comienzan a relacionarse
con el mundo que los rodea de distintas maneras. Estas nuevas experiencias
generan interés por experimentar y preguntar sobre los diferentes acontecimientos
que vivencia.
La curiosidad propicia la
capacidad de observación, atención, memoria y potenciará el aprendizaje escolar.
Como adultos es interesante acompañarlos para mantener en los niños y las niñas este interés, inquietud y motivación procurando que sean ellos mismos quienes puedan descubrir el mundo.
Podemos favorecer su
curiosidad de diferentes maneras:
v
Hacerlos conocer nuevos entornos y experiencias.
v
Dejarlos explorar libremente, pero
acompañándolos para darle seguridad en sus actos.
v Tener una actitud positiva frente a la
curiosidad del niño.
v
Responder a sus preguntas, pero dando
oportunidad a que piensen ellos mismos.
v
Responder con palabras y frases simples.
v
Repreguntarle para estimular su pensamiento.
Como sabemos a medida que crecen la curiosidad por el mundo puede disminuir es por eso que nuestro accionar los motivará en el futuro!!!

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