Durante todos los
momentos que compartimos con nuestros hijos, desde bebés y a medida que van
creciendo, nos convertimos en promotores de su lenguaje.
En las rutinas diarias de
alimentación, baño, cambiado o durante el juego vamos acompañando a los niños y
niñas con lenguaje amoroso y es así como ellos se van apropiando del mismo.
Para que cada momento sea más significativo en cuanto al lenguaje, podemos implementar distintas estrategias.
¿Cómo podemos actuar?
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Mirarlo/a a los ojos y que te devuelva la mirada.
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Hablarle claro y lentamente.
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Usar palabras y oraciones simples.
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Utilizar distintas entonaciones y expresiones
faciales al hablar.
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Animarlo/a a que pida lo que desea.
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Respetar sus ritmos esperando la respuesta.
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Repetir lo que el niño o la niña dijo dando el
modelo correcto.
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Acompañar con palabras lo que está haciendo.
v
Contarle cuentos y cantar canciones.
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No completar sus palabras ni sus frases.
v
No hacerle repetir correctamente lo que dijo
insistentemente.
v
Hablar con el nombre del objeto evitando
diminutivos.
Es importante que todos
los momentos compartidos sean con amor y dulzura. Por ejemplo, cuando le damos
de comer o le enseñamos a comer estamos haciendo más que eso. Lo primordial es
que todo tiempo compartido sea con amor, cuidado, respeto, serenidad y
paciencia.
Indispensable decirle al
pediatra si nos parece que no escucha, no habla o entiende como los otros nenes
o nenas!

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